Le dan el último adiós a Rosita Risitas, abuelita que vendía limones en Coatepec. Hoy dibujaron un mural en su honor.

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Nunca se casó, ya no tenía familia y estaba próxima a cumplir 90 años, pero nunca dejó de sonreír y trabajar.

Rosalinda Morales/ Agencia Noticias La Fuente/
Ayer murió «Rosita Risitas», una ancianita Coatepecana que llegó a volverse viral en Tik Tok, gracias a la difusión que le dio un comunicador de ese municipio, Pepe Villegas.
Ella, Rosita Calte Ochoa, fue una señorita soltera hasta el día que murió, no tenía ya familia, estaba a un año de cumplir los 90, y trabajó hasta el día de su muerte, fue a dormir el dulce sueño del trabajador, pero ya no despertó.
Rosita vendía limones que ella llevaba décadas sembrando, en Tuzamapan, de dónde era originaria y desde donde viajaba con cubetas de 18 kilos cargando hasta una esquina del centro de Coatepec, también cuando cosechaba chayotes los vendía y alguna otra verdura que hubiera cultivado.
Se había vuelto viral en Tik Tok, porque siempre atendía sonriente a quien se acercaba a comprarle sus clásicos limones que ella decía eran los más jugosos y mejores.


Al sepelio acudió la gente de Tuzamapan donde pese a vivir sola, la querían y cuidaban, pero también asistieron sus mascotas, dos perritos a los que Rosita les daba de comer.


Rosita era hija pródiga de la localidad de Coatepec, mujer encantadora que siempre tenía una sonrisa para sus clientes, siempre ubicada en la calle de Miguel Lerdo justamente junto a conocida farmacia, desde las 9:00 hasta las 11.30 vendía sus limones Rosita Calte Ochoa.
Este día salió de su humilde hogar sin su cubeta cargada de limones, con destino a su última morada.
Fue en la Iglesia San Juan Bautista donde el Padre José Guadalupe ofició la misa de cuerpo presente, donde se dieron cita familiares y amigos para acompañarla y pedir por su Eterno Descanso.
Después se trasladó al cementerio para darle cristiana sepultura y darle el último adiós.
La tristeza invadió a cada uno de los presentes, quienes la conocieron y trataron sin duda que deja un hueco enorme.
Sus mascotas que tenía la acompañaron también, las que siempre la llevaban al portón donde ella día a día esperaba su autobús con rumbo a Coatepec.
Adiós Rosita Calte Ochoa, el pueblo de Coatepec le agradeció en redes por los buenos momentos compartidos, gracias por las lecciones de vida y ese gran ejemplo de subsistencia.
Este miércoles un artista urbano, pintaba un mural en su honor, para recordar a Rosita Risitas, la abuelita que vendía limones, la que nunca se casó pero siempre se mostró sonriente y feliz pese a tener que trabajar cada día de su vida hasta la vispera de sus 90 años.

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