Crecen las negligencias médicas en el ISSSTE Xalapa

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Agencia Noticias La Fuente/

Negligencias médicas, omisiones y descuidos del director y personal ponen en riesgo la salud y vida los pacientes en la Clínica Hospital General del ISSSTE en Xalapa, denunciaron familiares y amigos de una víctima mortal.

Extravío de expedientes, cancelación de cirugía programada, negativa reiterada de cama hospitalaria, falta de personal médico, retraso injustificado de estudios diagnósticos y ausencia de especialistas por vacaciones fueron documentadas en tiempo y forma en un documento dirigido al director del Hospital del ISSSTE, Samuel Ferrer Palacios, quien nunca tomó acciones contra las negligencias del personal bajo su responsabilidad.

El 19 de noviembre de 2025, el maestro Juan Carlos Enciso Méndez ingresó al área de urgencias del Hospital General del ISSSTE en Xalapa. Lo acompañó su familia. Dolor abdominal intenso, sangre en la orina. Sus síntomas eran notorios, persistentes. Algo grave ocurría en su cuerpo.

Permaneció hospitalizado hasta el 26 de noviembre, cuando fue trasladado a piso y los estudios evidenciaron un quiste en el riñón derecho, con características que apuntaban a una amenaza oncológica.

Al día siguiente, el personal médico le comunicó que necesitaría cirugía con urgencia, pero todo dependía de la disponibilidad de quirófano…

LA ESPERA QUE SE EXTIENDE

El 1 de diciembre, tras la programación oficial de la cirugía para el 15 de diciembre a las 8:00 horas, la familia cumplió con los requisitos: tres donadores de sangre disponibles.

Sin embargo, el 14 de diciembre, al presentarse para ser internado, se encontraron con otro obstáculo: “No hay cama disponible”, les dijeron. Saturación e incapacidad para atención.

Fueron instruidos por personal médico de regresar horas después y al volver, la respuesta fue idéntica, con indicación de regresar el día siguiente a las 6:00 horas, con la promesa de cirugía a las 8:00.

El 15 de diciembre, la cirugía de las 8:00 horas fue cancelada. No por una condición del paciente, no por un cambio clínico, sino por una falla administrativa atribuible a la institución. Ahora el expediente clínico fue extraviado por el personal.

REPROGRAMACIONES Y COMPLICACIONES

Se logró únicamente agendar una nueva cita de urología para el 18 de diciembre, pero el cirujano no estaba disponible.

La atención y vida de un paciente con sospecha de patología oncológica quedó supeditada a la agenda laboral y planes de vacaciones del personal en Xalapa, sin que el hospital activara mecanismos de sustitución.

La burocracia convierte lo urgente en eterno. Pese a la gravedad de la salud de Juan Carlos Enciso, la atención se pospuso de nuevo al 19 de diciembre, los estudios para el 28 de enero y otra consulta para el 3 de febrero de 2026.

“La acumulación de retrasos administrativos, pérdida del expediente clínico (negligencia), comunicarnos en 3 momentos diferentes que no había cama para ingreso un día antes de la cirugía, cancelaciones sucesivas y falta de personal médico disponible constituye una situación grave que pone en riesgo la salud y la vida del paciente. Por lo cual solicitamos subrogar un cirujano urólogo ya que debido a las fechas el urólogo de esta institución se nos informa que se encuentra de vacaciones”, le manifestó la esposa del paciente al director Samuel Ferrer Palacios el 23 de diciembre.

Nunca hubo respuesta.

Entre reprogramaciones, Juan Carlos sufrió hipoglucemia y deshidratación, lo que provocó nueva hospitalización y su muerte este 24 de diciembre.

OMISIONES QUE SUMAN RIESGOS

El documento presentado por la familia ante la dirección del hospital recoge las fallas oportunamente en un exhorto que hicieron al director justo un día antes de la muerte del maestro Juan Carlos. Nunca se actuó en el ISSSTE.

Incluso una tomografía de alto contraste, fundamental para confirmar el diagnóstico, quedó pendiente por la conclusión del turno de radiología y la negativa del personal a priorizar la vida y salud de los pacientes.

MARCO LEGAL

En el escrito dirigido a la Dirección del Hospital General del ISSSTE en Xalapa, la esposa del maestro citó el Artículo 4° de la Constitución, la Ley General de Salud y la Norma Oficial Mexicana NOM-004-SSA3-2012, manifestando que la atención médica debe ser continua, oportuna y con expediente clínico conservado.

Le advirtió al director Samuel Ferrer Palacios de manera explícita que estas omisiones ponían en riesgo la vida del paciente.

“Las instituciones de salud tienen una responsabilidad legal, ética y humana frente a la vida de cada paciente, por lo que resulta indispensable una actuación inmediata, profesional y responsable”, expuso la esposa del maestro.

CRONOLOGÍA DE NEGLIGENCIAS

El registro permite seguir paso a paso la cadena de presunta negligencia:

Llegada a urgencias, sin cama disponible por falta de espacio. Se acomoda durante días o incluso semanas a los pacientes en un pasillo.

Cancelación de cirugía por extravío de expediente por irresponsabilidad del personal.

Ausencia de cirujano en la fecha reprogramada para intervención del paciente por autorización de vacaciones a todos los especialistas del área, sin tomar previsiones.

Retrasos en estudios esenciales y que ponen en riesgo la vida de los derechohabientes.

Presentación de hipoglucemia y deshidratación, nueva hospitalización.

Cada retraso se sumó a la negligencia asesina. Hace poco, Samuel Ferrer Palacios vociferaba frente a quienes estaban en la sala de espera en el hospital del ISSSTE: “Podría decir diabólico, satánico, esto que la gente está haciendo para que ustedes, mis enfermos, salgan con los pies por delante, no caminando».

Sin embargo, su presunta actuación en el caso de la muerte del maestro Juan Carlos genera dudas. La atención médica no existe donde manda la burocracia.

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